sábado, 7 de diciembre de 2013

Invictus.

En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insoldable, 
doy gracias al Dios que fuere, 
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias, 
no he gemido ni he llorado.
Ante las puñaladas del azar, 
Si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años me halla,
y me hallara... sin temor.

Ya no importa cuán recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma. 


R.I.P. Mandela.

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